He de reconocer que soy un gran admirador de la literatura de baño, y no precisamente de esas revistas que te llevas al retrete para pasar el tiempo, si no lector devoto de las inscripciones de las puertas de los baños públicos.
En ellas te puedes encontrar joyas de la retórica, como la de la siguiente foto que saque ayer en los baños de la Escuela Oficial de Idiomas de Tarragona, concretamente y sin saberlo me metí en el baño de mujeres.
Entre tantas inscripciones y dedicatorias varias hemos de destacar el poema de la parte central que dice: “ Los hombres son como los trapos de cocina, los pones en la ventana, y se los lleva la vecina “

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